La EPI en fisioterapia (Electrólisis Percutánea Intratisular) es una técnica invasiva que aplica una corriente continua de baja intensidad a través de una aguja de acupuntura, normalmente guiada por ecografía, para tratar lesiones crónicas de tendón, músculo y ligamento. Se ha convertido en una de las herramientas más demandadas en fisioterapia deportiva e invasiva. Te contamos qué es, cuándo se usa y qué necesita una clínica para incorporarla.
Qué es la EPI en fisioterapia y cómo funciona
La técnica EPI® fue desarrollada en España y combina dos elementos: una aguja que llega al tejido lesionado y una corriente galvánica que provoca una reacción electroquímica muy localizada. Esa reacción genera una respuesta inflamatoria controlada que ayuda al organismo a reparar el tejido degenerado.
A diferencia de la punción seca, que actúa sobre puntos gatillo musculares, la electrólisis percutánea busca regenerar tejido dañado, por eso se usa sobre todo en procesos que no mejoran con el tratamiento convencional.
Para qué sirve la electrólisis percutánea
Siempre según la valoración del fisioterapeuta, la EPI se aplica con frecuencia en:
- Tendinopatías crónicas: rotuliana, aquílea, epicondilalgia (codo de tenista) o del manguito rotador.
- Fascitis plantar de larga evolución.
- Roturas fibrilares y lesiones musculares en fase de reparación.
- Lesiones de ligamentos y del tejido conectivo denso.
Suele combinarse con ejercicio terapéutico, que sigue siendo la base de la recuperación. No es una técnica para todos los pacientes: hay contraindicaciones (embarazo, marcapasos, alteraciones de la coagulación, fobia a las agujas, entre otras) que el profesional debe revisar antes.
Qué necesita una clínica para aplicar EPI
Formación específica
Es una técnica invasiva, así que requiere formación acreditada en EPI y en ecografía musculoesquelética. Muchos fisioterapeutas la incorporan después de formarse en punción seca.
Equipo de electrólisis
El equipo es el núcleo de la técnica. Un dispositivo como el EPI® Alpha trabaja con corriente continua, mide en tiempo real la carga eléctrica acumulada e incluye manípulo y electrodo positivo. Conviene valorar también los accesorios de EPI, como cables adaptadores o manípulos de recambio.
Agujas y consumibles
Se usan agujas estériles de un solo uso, similares a las de punción. Tener stock de agujas de punción y material de higiene es imprescindible para trabajar con seguridad.
¿Cuánto cuesta un equipo de EPI?
Un equipo profesional de electrólisis percutánea es una inversión de gama media-alta: normalmente se mueve entre 3.000 y 4.000 €, según el modelo y los accesorios incluidos. A eso hay que sumar la formación y el ecógrafo si la clínica aún no tiene uno. Consulta el precio actualizado en la ficha de cada producto.
Conclusión
La EPI en fisioterapia es una técnica eficaz para lesiones crónicas de tendón y músculo cuando la aplica un profesional formado y la combina con ejercicio. Si tu clínica trabaja con deportistas o pacientes con tendinopatías persistentes, puede ser un servicio diferencial que complemente otras tecnologías como las ondas de choque.
Preguntas frecuentes
¿Duele la electrólisis percutánea?
Produce una molestia breve durante la aplicación, que suele tolerarse bien. Tras la sesión puede aparecer dolor local unas horas o días, dentro de lo esperado.
¿Cuántas sesiones de EPI hacen falta?
Depende de la lesión y del paciente. Habitualmente se programan pocas sesiones espaciadas, combinadas con ejercicio, y el fisioterapeuta ajusta el plan según la evolución.
¿Qué diferencia hay entre EPI y punción seca?
La punción seca trata puntos gatillo musculares solo con la aguja; la EPI añade una corriente galvánica para regenerar tejido degenerado, sobre todo en tendones.
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